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La ruta de Félix Rodríguez de la Fuente | ruta


La ruta de Félix Rodríguez de la Fuente PDF Imprimir E-mail
Nos vamos de ruta
Por Pedro Retamar   
Viernes, 26 de Febrero de 2010 14:04

 

Uno de los lugares que conocimos más a fondo a través de los documentales de Félix fueron las sierras de Jaén. Sierras en las que podemos disfrutar de gran variedad de fauna salvaje y en las que, para recordar las famosas “berreas” capturadas por el naturalista, se ha creado la “Ruta de Félix Rodríguez de la Fuente”.

Sierra de Cazorla nevada

INDICE:

- Introducción
- La ruta de Félix Rodríguez de la Fuente
- Alrededores
- Información Turística  

Introducción

La joya natural de Jaén

Tres sierras jaeneras, de Cazorla, de Segura y de las Villas, dan carácter al mayor espacio protegido de España y el segundo de Europa desde 1986, con el favor de contar también con la calificación de Reserva de la Biosfera y Zona de Especial Protección para las Aves. Más de doscientas mil hectáreas de tupidos bosques, sierras encrespadas, calares, ríos, embalses, aldeas, cortijos y montes aceituneros forman el escaparate mejor presentado de la naturaleza jienense.

Los Llanos de Bujaraiza en el pantano del Tranco

Unos parajes montunos con las hechuras de un excepcional mosaico natural tapizado de rocas, encinas y pinos, que guarda una compleja variedad de ecosistemas diferentes. Aquí se cobijan las nacencias de tres de los ríos más importantes del sur peninsular, el Guadalentín, el Segura y el Guadalquivir, los primeros con vocación mediterránea y el último, convertido en la gran vena acuosa de Andalucía, con miras al Atlántico.

Cazorla, la reina de los documentales

En estos serrijones cazorlanos se concentra la fuerza de la naturaleza salvaje que el siempre recordado Félix Rodríguez de la Fuente plasmó, una y otra vez, en las numerosas escenas documentales que rodó a lo largo de los años setenta.

El famoso doctor amigo de los animales, filmó inolvidables secuencias de la serie “El hombre y la Tierra” en estos parajes. La berrea del ciervo en las orillas del embalse del Tranco, el celo de la cabra montés en las navas de las sierras del Pozo y de La Cabrilla, y los lances cetreros del águila real sobre los indefensos chivos, forman ya parte de la memoria imborrable de muchos amantes de la naturaleza.

Un par de cabras montesas

El paisaje de Cazorla revienta de vida en cualquier época del año, y lo demuestran las 1.200 especies botánicas que cubren sus perfiles. Veintisiete de las cuales son endemismos, con curiosidades significativas como la violeta de Cazorla y el geranio de Cazorla, y algunas plantas carnívoras del género Pinguicula.

Sin embargo, la riqueza apabullante de estas serranías es su fauna, representada por más de 180 especies distintas. Los grandes ungulados, como el ciervo, la cabra montés y el jabalí, junto a otros dos introducidos, el gamo y el muflón, se hacen familiares en estos predios. Al igual que las grandes rapaces, como buitres negros y leonados; águilas reales y perdiceras; alimoches, búhos reales y el reintroducido quebrantahuesos. Su avistamiento resulta fácil en estos predios donde muestran su soberanía los pinares, tanto laricios, oriundos de la zona, como carrascos y negrales, fruto de diversas repoblaciones.

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Ruta de Félix Rodríguez de la Fuente

Los llanos de Bujaraiza en las orillas del pantano del Tranco de Beas hicieron de campo de batalla en la más famosa berrea del ciervo que se ha filmado para la televisión. Los albores del otoño marcan el principio de una nueva etapa en la vida en los campos y bosques de Andalucía. El calor estival pierde fuerza convertido tan solo en un rescoldo, en el que la sequedad de los rastrojos del valle y de los calveros del monte intenta verdear de nuevo con las húmedas lloviznas mañaneras. La otoñada entra entonces en los montes de Cazorla, Segura y Las Villas de forma atronadora. Los ciervos se encargan de anunciarlo con sus portentosas gargantas, que braman incansables al sentir la llegada del celo.

Estas fechas preotoñales se adivinan inmejorables para visitar este parque natural, cuando el ímpetu de los berridos cervunos proclama el rito nupcial más espectacular de cuantos se producen entre la fauna salvaje española.

El inicio de la “berrea de los venados” se puede adelantar o atrasar hasta un par de semanas, dependiendo de las primeras lluvias de septiembre, pero para finales de mes los montes andaluces resonarán con insistencia. Con la caída del sol, justo cuando el cielo se encuentra entre dos luces, machos y hembras se citan en los calvijares que por una desconocida querencia son elegidos como campo de batalla.  El alboroto de las luchas, el estruendo de los bramidos, el golpear de las cuernas y las insistentes carreras, convierten este cortejo en el  más esperado cada año por los aficionados a la observación de la naturaleza.

La berrea de los venados

Como homenaje al desaparecido naturalista, la dirección del parque creó en la primavera de 2002 una ruta que rememora aquellas berreas en las orillas del embalse del Tranco. La senda parte del paraje de Bujaraiza, donde se halla el mirador que lleva su nombre, y desde aquí continúa rodeando las aguas del embalse, río arriba, para saltar a la otra orilla en los Llanos de Arance y proseguir con la corriente a favor hasta finalizar frente al castillo isleño de Bujaraiza. Veinte kilómetros de camino por un frondoso escenario señalizado con mojones de piedra, que cuenta con cinco miradores sobre las aguas del Guadalquivir.

De la Nava de San Pedro a la Nava Noguera

El camino de las Navas se interna por las faldas de las llamadas sierras del Pozo y la Cabrilla, montes especialmente querenciosos para las cabras motesas. Estos parajes fueron otro de los escenarios de los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente, donde recogió las luchas de los grandes machos monteses durante la época de celo.

Los alrededores de la Nava de San Pedro son parte emblemática de este prodigioso paisaje andaluz, donde topónimos como Risco del Madrigal, Cabeza del Tejo, Cerro de los Torcales o Collado del Galán nombran parajes inmortalizados en muchos documentales. Rumbo norte, el camino busca el nacimiento del río Guadalentín, entre la Nava de Pablo y la Nava Centeno, salpicado de viejos pinos retorcidos por el viento.

Y por último, la Nava Noguera, abierta y pedregosa al pie del pico Empanadas, punto más alto del parque natural. Pero además en estos montes jiennenses se rodaron dos de las escenas más impactantes de la serie “El Hombre y la Tierra”, la espectacular imagen del águila real capturando un chivo de cabra montés para llevárselo en sus garras desde lo alto de los riscos, y la dramática persecución y caza de los lobos a un muflón.

Primer plano de un lobo

Para apreciar las dimensiones y valor natural del parque nada mejor que acercarse hasta el centro de interpretación de la naturaleza de la Torre del Vinagre, donde puede verse naturalizado al que fuera protagonista de algunos programas de la serie: un imponente macho de cabra montés llamado "El Mellao".

Camino del paraje de Aguas Negras

Entre los lugares más escondidos de estas sierras se halla el Desfiladero del río Borosa, situado a mitad de camino entre el Centro de Interpretación de la Torre del Vinagre y el idílico paraje de Aguas Negras. 

Una pista forestal parte de la Piscifactoría de Borosa remontando el río hacia la denominada Cerrada de Elías, donde las aguas fluviales han labrado un estrecho desfiladero. Pasarelas de madera clavadas en la roca permiten atravesar el interior del barranco, hasta salir a los nacederos del río en las campas de Aguas Negras. Ante los ojos el impresionante salto de los Órganos y más arriba las lagunas de Valdeazores.

Nacimiento del río Guadalquivir

En busca de las fuentes del Guadalquivir

El río que recibió un día de los romanos el nombre de Betis y de los árabes el de Guad El Kebir, tiene su primer latido en un rincón de la sierra de Cazorla, a los pies del cerro Navahondona. Desde el puente de Las Herrerías, en las inmediaciones de la pequeña población de Vadillo, parte una pista de tierra de algo más de diez kilómetros que asciende suavemente hasta un paraje conocido como Cañada de las Fuentes. Toda esta zona se encuentra dentro de la reserva de Guadahornillos acompañada por las aguas de un río que en su descenso salta entre peñas y cascadas protegido por una exuberante vegetación.

Naturaleza domada

Para los visitantes más pequeños otra posibilidad más sencilla y domesticada consiste en acercarse hasta el parque cinegético Collado del Almendral, apropiado para los niños al transitar por un sendero cómodo que permite ver con facilidad algunos de los herbívoros del parque en semilibertad y obtener unas excelentes vistas del embalse del Tranco de Beas.

Parque Natural de las sierras de Cazorla, Segura y las Villas

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Alrededores

La sierra callada de Segura

El protagonismo de la sierra de Cazorla ha eclipsado siempre a las otras comarcas del parque, siendo la de Segura la que aporta la mayoría del territorio protegido, con casi el setenta por ciento del total. Una circunstancia que sumada a los precarios accesos ha mantenido la mayor parte de esta serranía olvidada por los desarrollos urbanísticos y turísticos.

Las nuevas iniciativas de turismo rural con un desarrollo armónico con la conservación de la naturaleza tienen en esta región serrana un extenso campo de trabajo, que ya se aprecia con el impulso de nuevas propuestas.

El senderismo, el cicloturismo, las rutas a caballo, el parapente y la observación de la fauna, han encontrado el acomodo perfecto al lado de los restos históricos, las delicias gastronómicas y los recuerdos del mundo rural. La recuperación para el alojamiento de viejas cortijadas y casas de aldea envueltas en paisajes inolvidables es otro de los embelesos que brinda la comarca.

Parque Natural sierras de Cazorla, Segura y Las Villas

La más histórica de las localidades segureñas se llama Segura de la Sierra, declarada Conjunto Histórico Artístico y Paraje Pintoresco, con un casco urbano arracimado en la solana de un monte que corona su espectacular castillo. La visita a esta antigua fortaleza rehabilitada y dotada con un interesante centro de interpretación, apodado “Territorio de Frontera”, puede ser uno de los inicios mejores para recorrer estas sierras.

Desde su torre del Homenaje se divisan los montes olivareros que han hecho famosos los aceites de la Sierra de Segura. La otra villa histórica de la zona es Hornos de Segura emplazada en lo alto de una muela pétrea y orgullosa de su viejo castillo que en estos momentos inicia su proyecto de reconstrucción y transformación en un centro astronómico. 

Unas montañas de naturaleza pródiga a las que se suman rincones imprescindibles que no se pueden dejar de visitar, como: la Reserva Natural de Las Acebeas, en el monte Navalperal; el embalse de Anchuricas, en el valle alto del Segura; los Campos de Hernán Perea; el Jardín Botánico de Siles; el cañón del río Zumeta y el embalse la Vieja; el Puntal de la Misa; el nacimiento del Segura, en la aldea de Fuente Segura, o la cima de El Yelmo.

El sabor rural de las viejas aldeas es otro de los atractivos de estas montañas, que a principios del siglo XX contaba con más de doscientas, aún habitadas. El escondido municipio de Santiago-Pontones es el que cuenta con las aldeas mejor conservadas y más bellas, como Miller, Vites, Tobos, La Toba, Los Atascaderos, Los Teatinos, La Matea, El Cerezo y El Patronato.

La aventura del aire

Mientras los primeros rayos solares de la mañana calientan los vientos, la vista se pierde entre las brumas de los cerros segureños asomados al balcón de El Yelmo. La atención puesta en las mangas de viento, en una tensa espera que indique el momento adecuado para lanzarse. Conocer la sierra de Segura a vista de pájaro se puede convertir en una experiencia inolvidable tirándose en parapente desde los 1.809 metros de altura desde donde parten los vuelos turísticos en biplaza.

En paraente desde el pico de El Yelmo

El pico de El Yelmo se ha convertido en una de las montañas para el vuelo más famosas de España, y no sólo por ser la escuela de aprendizaje de algunos de los mejores parapentistas de este país, si no también por celebrar desde hace más de diez años el Festival Internacional del Aire, “FIA  El Yelmo”. Único evento de estas características en España y segundo en Europa, el festival aéreo engloba todas las prácticas de vuelo libre, como parapente, ala delta, vuelo acrobático, etc. y se celebra cada año en la primera quincena del mes de julio.

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Información:

- Festival Internacional del Aire

-Vuelos turísticos en biplaza, Asociación Desarrollo Rural de la Sierra de Segura: Tlef: 953 482131

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Autor y fotógrafo:  Pedro Retamar es periodista, fotógrafo y viajero especializado en naturaleza y ecoturismo. Colaborador habitual de los suplementos El Viajero y Tierra del diario El País, y cronista del blog "botasvagabundas". Es autor de los libros fotográficos: Naturaleza Monumental de España, Villas Medievales y Los rostros del paisaje español y del libro Senderos perdidos, que recopila algunos de sus mejores reportajes publicados en El País. 

 

 

 

 

 

 
 
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