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El ciervo (Cervus elaphus) | cuadernodecampo
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El ciervo (Cervus elaphus) PDF Imprimir E-mail
Cuaderno de Campo
Por Carlos de Prada   
Martes, 12 de Agosto de 2008 20:04

 

Las lluvias han hecho reverdecer la tierra de España, castigada hasta poco antes por la sequedad y el sol terrible del estío. En los meses de septiembre y octubre asistimos a uno de los acontecimientos naturales más destacados de cuantos tienen lugar en los montes españoles a lo largo de todo el ciclo anual: la berrea de los ciervos.

Dibujo de un ciervo por Carlos de Prada en su Cuaderno de Campo

 

Es época de celo y los machos se retan unos a otros con potentes bramidos. Se desafían y se baten en torneo, en justas caballerescas normalmente incruentas.

Suenan lejos en el bosque, en el jaral, entre los brezos, en la querencia... los golpes vigorosos de las cuernas. Intentan ambos paladines volcar hacia detrás o hacia los lados a su oponente, demostrando con ese pulso ser los más fuertes. Merecedores de expulsar a los otros machos y cubrir a las hembras del harén. Durante días, las tardes, las noches y los amaneceres serán una secuencia agotadora de desafíos y de duelos. 

En estas luchas tiene excepcional importancia el estado de las cuernas (constituidas  de fosfato tricálcico). Los cuernos expresan el rango, sirven de defensa y aún de factor de atracción para las hembras.

Caen los cuernos hacia abril, llamándose a esto "desmogue". Este hecho causa un hondo "shock" en el macho. Se retira a lo más recóndito del monte, no reconociéndose a sí mismo y llegando a ser agredido por jóvenes y hembras. Se siente un “don nadie”. 

Mientras crecen, -mayo, junio, julio-, los cuernos están recubiertos por un terciopelo. Al estar muy capilarizados sirven incluso de "radiador" en los días calurosos. Pero en agosto tiene lugar la "escoda", es decir, el momento en que cae este pellejo con la ayuda de la fricción contra ramas y arbolillos, quedando de ese modo los cuernos limpios y prestos para la berrea.

Llámase "vareto" al ciervo de un año con una sola punta o "candil" en cada una de sus cuernas y "horquillón" al de dos puntas, alcanzándose pleno desarrollo de la cornamenta hacia los 6 años y óptimo con 9 o 10. Los venados podrían llegar hasta los 18 o 20 años de longevidad, de no ser porque una bala certera suele cruzarse antes en su camino. 

Atrás habrá quedado una vida que se inició, años antes, hacia el mes de mayo o junio, cuando los campos floridos de la primavera ocultaban el también “florido” pelaje, tachonado de blancas manchuelas, de los gabatos o cervatillos, invisibles casi en los prados.

El ciervo es prácticamente el animal totémico de los montes ibéricos, en los que abundan excepcionalmente, como revelaban ya las más antiguas leyendas. 

Habis, uno de los primeros reyes ibéricos de los que se tiene noticia, fue educado por una cierva del bosque tartéssico (en lo que hoy es una parte de Andalucía occidental) y corrió con sus adoptivos hermanos . los venados, antes de convertirse en monarca de hombres. Sertorio, caudillo que sustituyó a Viriato al frente de los lusitanos, tenía una cierva blanca que le revelaba cosas ocultas en sueños, acaso por la mediación de Diana, diosa de la caza y de los montes salvajes. Esta diosa recibió amplísimo culto en Hispania, como luego lo ha recibido, por ejemplo, la Virgen de la Cabeza, señora de los buenos monteros, a los que ayuda desde su altar serrano de Sierra Morena.

Un ciervo en medio de un dorado campo

¿Qué es lo que se encierra en el melancólico, romántico, poético canto del otoño que inunda los Montes de Toledo, Sierra Morena, los Montes de Extremadura y  tantos otros rincones agrestes y salvajes de nuestra geografía? ¿Qué late en la voz de los venados? 

Es la roca, el brezo, la jara, el arroyo, la encina, la luz de las estrellas y la luna, la gota de rocío,... la sierra entera, el monte todo, transformados en la ronca vibración espiritual de la voz del venado. De ahí saca su fuerza el ciervo en la berrea: de la Naturaleza Toda; del vigor incontenible con que palpita la vida de nuestros bosques antes del recogimiento invernal.
 

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