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Espinoso amigo | companeros


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Compañeros
Por J. M. Hernández de la Luna   
Miércoles, 18 de Junio de 2008 13:49

 

Huidizo, silencioso,... Él va a lo suyo. Como la mayoría de los mamíferos ibéricos, el erizo resulta escurridizo al ojo humano y son pocas las veces en las que la figura de nuestro espinoso amigo se hace visible. Desafortunadamente, en la mayoría de estas ocasiones su cuerpecillo aparece atropellado sobre el asfalto de la carretera.

Erizo europeo

 

Y es que se vuelve especialmente imperceptible por la noche; de cuerpo rechoncho y macizo, algo aplanado ventralmente cuando camina con sus cortas patas, cabeza triangular y cola pequeña. Realmente hay que disponer de un agudo sentido de la vista para poder identificar al erizo en medio de las sombras, momento en el que se encuentra más activo, ya que se trata de un animal de hábitos crepusculares o nocturnos.

Un erizo olisquea el suelo entre la hierba frescaPero esta pequeña criatura es también un temible depredador. Tiemblan las lombrices bajo la tierra ante el husmear del hocico del erizo. Animal eminentemente insectívoro, también se alimenta de bayas y frutos secos, e incluso de pequeños reptiles y anfibios. Es, como decía, precavido y silencioso. Apenas emite sonido alguno, salvo algunos gruñidos y silbidos cuando se siente amenazado o se encuentra con un congénere con intenciones intimidatorias.

Así, discreto y sigiloso, podrá pasar desapercibido ante nuestros ojos. Sin embargo, su huella sí ha quedado marcada en la literatura universal inspirando a grandes plumas de la historia, como la del griego Arquíloco, quien en su fábula de la zorra y el erizo afirmaba que ‘mientras que el zorro sabe muchas cosas, el erizo sabe una sola y grande’. Esta idea fue recogida por el político y filósofo Isaiah Berlin para diferenciar a los hombres en dos categorías; ‘Porque media un gran abismo entre quienes, por un lado, relacionan todo con una única visión central, un sistema más o menos congruente o consistente, en función del cual comprenden, piensan, sienten (...) y por otro quienes persiguen muchos fines, a menudo inconexos y hasta contradictorios, ligados, si lo están, por alguna razón de facto, alguna causa psicológica o filosófica, sin que intervenga ningún principio moral o estético. (...) El primer tipo de personalidad intelectual y artística es la de los erizos; La segunda, la de las zorras’.

5000 espinas, 20 garras y un agudo olfatoTambién en la poesía ha dejado su rastro este pequeño mamífero, como en los versos de Jesús Aguado ‘Supe entonces que no se distinguía en nada la acción de acariciarla, de la acción de pisar un erizo: El tiempo convierte las caricias en espinas, e ilumina la vida por medio del dolor’. Especialmente ingeniosa es la manera de describir al erizo de Jesús Munárriz; ‘No puede plantar cara al enemigo, mostrándoles los cuernos, no los tiene. Ni tampoco morderle: Son sus dientes pacíficos, herbívoros. Carece de aguijones, de sustancias que inocular: Su cuerpo no produce venenos. Ni se puede refugiar en la manada: Vive con su familia nada más, cuida de ella. Ni siquiera la huida le es posible: mal corredor, lentísimo, torpón, lo atrapan de inmediato. Así que si se siente atacado, el erizo se ovilla y despliega sus púas. Es su única defensa. Pues aún hay quien lo acusa de agresivo’.

Y así, muchas citas alusivas a un animalillo que, por esquivo, parece ausente en nuestro país. Nada más lejos de la realidad. El erizo común (Erinaceus europaeus) se extiende por toda la Península Ibérica. Su primo menor, el erizo moruno (Erinaceus algirus), más pequeño y de extremidades más largas, ocupa la franja litoral de Gibraltar a Pirineos, así como las islas de Mallorca, Menorca y Fuerteventura.

Según dicen los tradicionales tratados, los mejores lugares para ver erizos suelen ser allí donde haya terrenos secos y despejados, así como los bordes de los bosques. Pero como comentaba anteriormente, es éste un animal presente en casi toda la geografía española, con lo que podemos encontrarlo en ambientes más diversificados, desde la montaña a la llanura. Incluso, no es de extrañar verlo rastreando los jardines de los asentamientos humanos. En ese caso, no es aconsejable intentar cogerlo. Nuestro amigo se convertirá en una inexpugnable bola de pinchos. Éstos son en realidad pelos modificados y endurecidos que conforman un manto protector que recubre todo el cuerpo a excepción de la cabeza y las partes inferiores.

Un redactor de Nosoyundominguero recoge a un erizo de una carretera

Desgraciadamente, de nada le sirve al erizo la protección de esta espinosa armadura ante el implacable impacto de los neumáticos de los coches. En la carretera, no hay defensa posible.

Así pues, precaución, amigo conductor, con nuestro espinoso peatón. Precaución con una de esas criaturas que llenan de vida las salvajes noches en el suelo ibérico. Porque los campos por los que toda la vida han correteado las menudas patas del erizo, están ahora cortados por carreteras. Él seguirá pasando por allí, quizás algo extrañado ante el momentáneo cambio de superficie, de hierba y tierra a asfalto. Pero no entenderá el peligro que entraña el caminar de noche sobre la carretera. No lo verá. Nosotros podemos intentar verlo.

La eriza se hizo una bola

 

j.hernandez@trestreboles.es 

 
 
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